El problema no es el “cierre” del CEU PART es la ilegalidad del mismo

 

IMG_0954Escribo en 25 de diciembre. Una semana exacta después de que nos enteráramos, docentes, administrativos, alumnos y exalumnos del “cierre” del CEU PART. La fecha en que éste entraría en vigor: 22 de diciembre. Partimos entonces de la premisa de que hoy, 25 de diciembre de 2017, tal cosa, es un hecho consumado. Y sí, y no. Las “partes” están enteradas, pero no todas. No hay un solo papel que tengamos en nuestro poder, ni alumnos ni exalumnos y hasta donde sé tampoco docentes y administrativos, que informe de tal acto. Tampoco está publicado ningún edicto ni consta en el Diario Oficial. Así que, si es cierto tal cierre, como parece que lo es, es ilegal. (Léase el último renglón con toda la ironía de la que sea capaz, porque para eso fue escrito). Hasta el día de hoy, hay un cierre de oídas y una confirmación de bancarrota, verbal. Pero no hay un documento oficial que declare el cierre de la institución académica, como marca la ley, ni finiquito de docentes y administrativos. Y ese es el tema.

Eso sí, hay muchos “post”, muchos “FB live”, muchas declaraciones de muchas personas que tienen nulo valor legal. De un lado y del otro. Principalmente: existe un alguien, “Dueña/os” que creyeron que podían repetir la hazaña de hace unos años, cuando, también en pleno periodo vacacional, desaparecieron el plantel de la colonia Roma, en el que podía cursarse del preescolar a la preparatoria. Era también un PART. También le pertenecía a los Pérez Verduzco. Y también desapareció. Y nada ocurrió. ¿O sí? Lo taparon muy bien, sobre todo, mediáticamente. Apellido y palancas. Nada que no nos sea familiar. Que no veamos a diario.

Lo primero que no debieran perder de vista, los autonombrados “Consejo Académico”, es justamente lo anterior, así como el hecho de que, hasta el inicio del siguiente ciclo escolar, no hay “nada qué perseguir”. El primer día de clases registrado en el calendario escolar, sí. Antes, no. Dicho sea de paso, ese “Consejo Académico” debiera primero tener un discurso (y documento) claro de cómo se conformaron y quien los validó a actuar en nombre de, necesitaríamos saber cómo le hicieron para nombrarse y constituirse, así de la noche a la mañana, cuando el PART nunca tuvo algo semejante a sociedad de alumnos, exalumnos, etc., y a saber si se constituyeron a velocidad de rayo ante notario y ante eso que existe en este país que se llama Ley (aunque nos dé por metérnosla por el c… todo el tiempo y a la menor provocación); de no haberlo hecho así, con estatutos, con ciertas firmas que den representatividad y otra larga lista de etcéteras, “lo que decidan, hagan, tornen, negocien, manifiesten, manden a medios (y los medios son todo menos ingenuos, a diferencia de ustedes) tiene un valor igual a cero, cállate la boca y vete a tu casa, no metas a la comunidad PART en más problemas, que, en serio, salvadores no son y muchos van a necesitar a las instancias como SEP y Ceneval para, principalmente recuperar papeles oficiales y titularse”. Y, además, aguas, no vayan a acabar demandados, también, porque, en serio que, lejos están de ser el CGH” (sígase leyendo con toda la ironía y sarcasmo de la que sea capaz, por favor). Es que, sin medir todo lo que en pos de ayudar, pueden provocar e incluso acabar de joder, ellos ya se “movilizan”, cuando la mayoría, no ha ido caminando ni de peregrinación a la Villa. Ya no digamos “hacer calle”, no saben ni qué es eso. Así, sin abogados, sin asesoría, sin investigar, ya son “Consejo Académico”. No pues, júntense. No pues, apláudanse.  No pues, suerte.

Es momento de hacer un alto. De tratar de ordenar actos. De acomodar lo investigado. De prevenir consecuencias. De saber qué sí, qué no. Cuáles son las instancias para cada demanda, para cada duda, para cada denuncia y para cada queja. Y es momento de aclarar que, jurídicamente, demanda, denuncia y queja ni son lo mismo ni proceden igual. Delito y acto ilícito tampoco son sinónimos, tampoco. ¿Pero eso ya lo saben, no? No, no lo saben. Pero creen que saben. Ni siquiera se han dado cuenta que no saben que no saben.

Dicho lo anterior, es necesario una revisión de los hechos, porque mañana, ya se va a ir a parar ese “Consejo Académico” (que a saber quiénes lo conforman y con qué intereses) frente a Miguel Angel Mancera (¿Quién los convenció de tremenda ideota? ¿El mismo que tapizó el plantel con publicidad de Morena a favor de Claudia Sheinbaum?), a las 11:30 de la mañana, a decir quién sabe qué, a nombre de quién sabe quién, con demandas y sugerencias que quién sabe con quién consultaron, discutieron y aprobaron. La desesperación genera acciones desesperadas. Prueba de ello: la reunión (si sucede) con Mancera, el día de mañana. Deseo de todo corazón, que Mancera sea más inteligente (y cómo estarán las cosas que prefiero, en un acto de fe, confiar en la inteligencia que a demostrado que no tiene, de Mancera) que ellos y una vez más, no los reciba (ya tenían una primera cita el 23 de diciembre, a las 8am, que por fortuna les canceló in situ). Este no es problema de la CDMX, ni de la SEDU. Es entre el CEU-PART y un montón de particulares y entre el CEU PART y SEP. El caso es de instancia Federal, no Local. Y Federal y Local, tampoco son sinónimos, por si estaban con la duda. y como la ingenuidad no tiene límites, además “citan a los medios” a ls 12:00 del día. También espero que no llegue un solo medio, por aburrida que esté la guardia.

Vamos pIMG_0953or partes, dijo Jack (el destripador). Hagamos un recuento de los hechos que conocemos, de una semana atrás: Administrativos y docentes (algunos) tuvieron una junta informativa hacia el mediodía del lunes 18 de diciembre de 2017 en la que se les informó que, el CEU PART cerraba sus puertas el viernes 22 de diciembre. No más labores. No se abriría el siguiente ciclo escolar. No habría más escuela pero, no sólo eso, no había dinero para pagarles el mes que se les adeudaba, ni aguinaldo, ni finiquito por sus años de servicio. Era una decisión de empresa. El CEU PART no tenía dinero, estaba quebrado, en bancarrota. Eso les dijeron. Sin embargo, habría que laborar “hasta el viernes 22”. ¿Fingir? ¿Hacer como que no pasa nada? ¿Darse a la fuga, calladitos?

Entre la desolación, la frustración y el shock, el radio pasillo empezó a hacer de las suyas. ¿Por qué? Porque había alumnos en el plantel que fueran cual fueran sus razones para estar ahí, cuando las clases habían concluido el 15 de diciembre, aún debían pagar su reinscripción, sus extraordinarios, su colegiatura, su diplomado para titularse sin tesis ni examen profesional. El primer problema obvio, saltaba a la vista: algunos alumnos (no hay cifra exacta oficial) ya habían pagado reinscripción o algún trámite; ya les habían dado “un recibo provisional” no oficial y ya algunos, desde ese instante, pedían, entre tanto, la devolución de su dinero. En los rostros de los administrativos se leía desasosiego e incredulidad. En la de algunos alumnos en las instalaciones, desazón, duda. El director administrativo, Octavio Aguilar, empezaba a dar, por un lado, la promesa de horarios de atención que iban del vuelve mañana, al 8 de enero o al 15 de enero, a según la preocupación en el rostro de quien lo cuestionaba. Hacia el interior, para Manuel y “Chuquillo”, la indicación era una sola: “ya no dejen pasar a nadie”.

Un mensaje en redes sociales por aquí, un whatsapp por allá, hicieron lo propio y, de a poco, casi en operación hormiga, sin planearlo, alumnos y exalumnos empezamos a acercarnos al plantel. Sí, una de las ventajas que tiene una pequeña comunidad, que no eso tan pequeña cuando sumas generaciones (32 años de existencia traen consigo 28 generaciones graduadas de periodismo y una que terminó pero que difícilmente se titulará, al menos como Lic. en Periodismo) es que más allá de nuestro propio grupo, alguien conoce alguien que estudió en el CEU PART. No somos pocos y tristemente ( o no) ya no seremos más; sin embargo y hay que reconocerlo públicamente, hay al menos en cada medio de comunicación actual un alumno egresado (incluyendo Televisa y TV Azteca) y no pocos exalumnos en agencias de publicidad o, con medios y agencias propias. Premios Nacionales de ambas carreras, somos exalumnos. Y digo somos, porque yo misma, soy Premio Nacional Pagés Llergo 2003, en la categoría de Entrevista.  Reconocidos periodistas de su tiempo, intelectuales, escritores, fueron docentes. Hoy no importa. Cerró. Y ése es el tema.

Nos reunimos sin provocarlo, pero deseándolo. Quizá de manera inconsciente y hay que decirlo, por motivos muy dispares y diversos. Una empresa, sea cual sea su giro, en tanto negocio y por las razones que sean, tiene derecho a la quiebra, a la bancarrota. Incluso a cerrar simplemente porque le da la gana cerrar. Sin embargo, hasta para cerrar, si no quieren enfrentar demandas, sea cual sea su giro, deben finiquitar todos los asuntos pendientes o negociarlos, ya así, muy mal la cosa, pues por lo menos hacerlo de frente.  Lo que no se vale es “hacerlo a la mala”, por lo bajo, a escondidas, sin seguir los procesos de Ley y los compromisos previamente adquiridos bajo reglamento (en el caso de los alumnos) o contrato (administrativos y docentes). Es grave el cierre de una institución académica, porque una escuela tiene en su poder “documentos oficiales”. Una universidad en particular, tiene, además, el compromiso de Titulación y Cédula Profesional. El PART, en particular, tiene “la ahora desventaja” de ser una de las dos escuelas en las que puede titular LICENCIADOS EN PERIODISMO, carrera fuera de lista general de profesiones desde 2016. Por lo tanto, su responsabilidad social, es mayor. NO PUEDE por SEP cerrar así como así, sin “sacar” a las generaciones inscritas, sin graduar al último alumno y hacer la entrega de la documentación oficial. Hay procesos. Y los responsables, en tanto que es una escuela privada, son los dueños.

Pero bueno, sigo.

Para el lunes 18 a las 15:00 horas, que la rumorología no tenía desperdicio y después de que alumnos y exalumnos iban y venían, el Director Administrativo (director en funciones del colegio, contador, y, días después nos enteramos, socio) a cada interesado en la situación nos decía cosas distintas, nos citaba en días y horarios inadmisibles para una explicación mientras a los administrativos y responsables de permitir el acceso a las instalaciones les decía “no pasa nadie más”.

A título personal llegué al plantel el día en cuestión a las 16:00 horas (se suponía que era ese el horario vespertino) y me topé en la puerta a Octavio Aguilar. Al tener 15 años de graduada, ni me reconocía ni lo conocía, lo cual sirvió para caminar como transeúnte común sobre Insurgentes hasta que lo vi retirarse ocho minutos después de mi llegada. Pude entrar al plantel gracias a Chiquillo, que con mirada tierna, me dijo “pues pásale, pero ni sé para qué. Se cierra PART”. Si ya sé, pero ¿por qué?, le dije. “Pues, porque ya, se acabó. No hay lana. Ni nos pueden pagar. ¡Y en estas fechas!” Me conmoví. “Pues sí Chiquillo, a ver qué pasa”.

Me faltan palabras para describir la rabia que comencé a sentir. Lo fácil, fue encender la grabadora y empezar a guardar testimonios de lo que ahí ocurría, del sentir primero. Tomar algunas fotografías. Lo difícil fue empezar a cruzar hacia servicios escolares – ¿por última vez? (no fue así, pero sí lo fue, en otro aspecto, en un proceso muy personal)- desde la puerta de Insurgentes, atravesar la cafetería, ver el “cyber-part”, los salones. Y subir las escaleras. Las primeras escaleras. Era el principio del fin.

Letras naranjas con fondo blanco. Letras naranjas sobre vidrios. Paredes con las fotos de generación, la Biblioteca “Rafael Solana”, la “Rectoría” sin rector, acéfala hace meses. El último rector: Santos Briz. Sí él que presentara su examen profesional en esa misma institución con un proyecto: Las mangas del chaleco, mismo que se transmite en Televisa, desde el 24 de abril del 2000. Pero la sátira, la crítica aguda, todo aquello que él mismo busca evidenciar, no le permitió transformar al CEU PART. Aunque lo intentó. Quería renovarlo. “Regresarlo a lo que fue”. Re-posicionarlo. Acabó renunciando, por razones que no conocemos claramente; se fue de la Institución (unos dicen que hace un año, otros que hace meses) y no regresó. Ni siquiera ahora, que muchos de sus alumnos, a los que sí conoció, están en la indefensión. “No me voy a meter”, dicen que dijo. A mí, sólo me dejó los whatsapp en “visto”. Dos palomitas azules. Mis llamadas, cuatro, en llamadas perdidas. Sus razones tendrá. A las personas, nos sobran los motivos para estar. Para no estar. Cada quién, diría el refrán, habla (o calla) según le va en la fiesta.

Las 17:00 horas del lunes 18 de enero y nada sereno. Los pasillos, con dos o tres personas “en bolita”. Los salones, apagados, el laboratorio de televisión, desierto. Dos murales de Don Guillermo Pérez Verduzco, en la pared, no podían no hundirte el estómago e invitarte a la “lágrima Remi”. “Don Guillermo, le dije, como quien le habla a la nostalgia, sin duda usted se volvería a morir, si viera esto. Esto no es lo que usted fundó”. Y seguí mi camino hacia Servicios Escolares.

“En estas oficinas, debiera estar la cafetería, aquí sí que nos reunimos”. Alumnos y 2017-12-22 01.01.53exalumnos, saludábamos a Ara; ahí estábamos, con ella. Qué atrás de los vidrios ni qué nada. Estábamos adentro de su oficina. Un poco para hacerla reír, un poco para acompañarnos. Ella es (era) el corazón de PART en más de un sentido (y además lo confirmamos en los días siguientes). Ara no sólo fue y es guía de alumnos y exalumnos, sino la gestora SEP, junto con Adriana y demás personal. Ara tiene (tenía) 16 años en la institución. Ella es la que sí sabe del PART. Si tienes el inglés liberado o no, si tu certificado está en SEP, si ya llegó tu título, si debes o no, el Servicio Social. Que si entregaste las fotos correctas, que si tienes la boleta, que cuántas materias debes. No le sabe menos a la institución, pero eso que ella le sabe al PART, no era a los alumnos a quien nos lo iba a decir. Y ese lunes no fue la excepción. “Aguantó vara”, se limitó a nuestros asuntos. Apenas y casi a fuerza, nos acabó diciendo que no, que a ella tampoco le iban a pagar lo adeudado. Ni la finiquitarían. No dijo más y, en dos o tres momentos, creímos que iba a comenzar a llorar. Pero aguantó estoica. De su computadora a sus archivos, con una sonrisa en la boca, hablaba con paciencia y cariño, de cada situación académica de los presentes. Principalmente, exalumnos.

Y como llegamos nos fuimos. Apenas la primera impresión de lo ocurrido, lo narré ya en otra crónica, publicada en este mismo sitio. “Ya en montón”, nos veríamos, re-encontraríamos, al día siguiente, el 19 de diciembre, los que más pudiéramos, a las 11am en el plantel. “A ver qué se puede hacer”.

Para el martes, a las 10am, el ambiente en las instalaciones era mucho peor que el día anterior: había un solo sentimiento común: rabia desinformada. Lo demás, eran un cúmulo de necesidades y angustias personales que no lográbamos acomodar por rubros. El alumnado quería una cosa, los exalumnos (y su multiplicidad de casos particulares) otra, los docentes y administrativos (algunos), obvio, otra.

La “tarea” se había hecho a medias. De poco servía la política “de puertas abiertas de par en par” cuando no había “alguien” que diera la cara y nos explicara qué estaba pasando exacta y claramente. “Cierra PART” sonaba a poco. A muy poco. Los por qué, los intuíamos, se nos filtraron, sumamos causas y efectos. El deterioro de una empresa, insisto, sea cual sea su giro, nunca es de un día para otro. Éste, cálculos más, cálculos menos, empezó hace diez años, con la muerte de Guillermo Pérez Verduzco y Hernández, a la edad de 33 años, un 29 de mayo de 2010. Las personas podemos ser ignorantes, sin embargo, no ingenuas. Y empezaban a mezclarse los conceptos. “Nadie lo vio venir”. “La escuela sí estaba mal, pero no creímos que la fueran a cerrar”; “si nos hubieran dicho antes”.

Pero cuando una cree que ha visto y escuchado “de todo” sigue viendo nuevas calamidades. Mientras “ya sabíamos” que el CEU PART cerraba, los alumnos de 10mo cuatrimestre de publicidad “presentaban carpetas de producto” en el auditorio. Ahí estaba el director y algunos docentes. Así es el proceso de examen final, decían. Nos parecía de risa loca, de burla. Mientras ese martes, el 19 de diciembre, en el plantel, alumnos, padres de familia (los menos), exalumnos, nos encimábamos en los pasillos, en el auditorio había exámenes finales. ¿Era una burla, una provocación o cinismo vil? Un proceso, sí, pero no por ello menos macabro. Y doloroso.

Octavio Aguilar (que hoy día ya no sabemos cuál de sus cargos es el que nos funciona) caminó a cierta velocidad y en silencio del audi2017-12-19 12.43.47torio a su oficina. Sustituyó una trinchera por otra y, sin intención de huir (tampoco es que tuviera muchas opciones) pero con cara de pocos amigos, se atrincheró. Hablaría con los presentes a las 12:00 del día. La reunión ansiada, no comenzó hasta las 12:37 de aquel martes; el enojo y tristeza de los alumnos ya era tal y su discurso tan desconcatenado e incongruente que, en lugar de “calmar las aguas”, las revolvió. Las personas que sólo querían sus papeles, ahora estaban angustiadas, los alumnos y padres de familia, ya hablaban de Fraude, los exalumnos pasábamos del “no jodan” a frases peores al “a mí me resuelven o me resuelven”. Nada bueno parecía que iba a salir de ello. Nadie, ahí sí, ni Octavio ni nadie, entendía la “O por lo redondo”. El director, comenzaba a contradecirse a tal punto que acabó diciendo que la dueña, Rosario Pérez Verduzco, no le contestaba el teléfono y que él, no podía comprometerse a firmar nada, porque “él no era el representante legal”. Ya con los ánimos muy “caldeados”, se paró de la reunión, rumbo a su trinchera-oficina, a firmar constancias en papel membretado de stock y a imprimir “tiras de materias” sin sello sin ton ni son.

¿No se les ocurrió pensar que, entre tanto alumno y exalumno, alguno, por poca experiencia que tuviera, alguna vena periodística correría por su sangre y haría su chamba? ¿No se les ocurrió pensar que alguien, alguna persona, además de “hacer mitote” estaría investigando, averiguando, buscando confirmar sus “dichos y versiones”? No. Al parecer no se les ocurrió. Ni a él, ni a la dueña, ni a los abogados, ni a nadie. Y subestimaron a sus alumnos que, con más cariño que idea periodística, “no querían quedarse sin escuela”. Punto. Ellos, los 80 matriculados con los que, hasta diciembre 15 de 2017, contaba el CEU PART, 9 de ellos en la carrera de publicidad querían dos cosas: “Su escuela y explicaciones”. Los más despiertos, agregaron “Si ya no hay escuela, queremos, nuestro dinero de vuelta y nuestros papeles”. Todas las opciones sonaban ingenuas, pero hubo un consenso: “Si Octavio no puede y no está autorizado para dar explicaciones, que venga aquí la dueña y nos las dé. Si él no puede firmar papeles, que vengan aquí los representantes legales y firmen”. Y con esas frases en la cabeza, la tripa hecha nudo y el corazón dolido, de pronto pudieron escuchar también, las más de 150 personas reunidas, que había un problema de fondo que dimensionaba la situación y la cambiaba de estatus: SEP NO ESTABA INFORMADA OFICIALMENTE (al día de hoy no lo está). Para pronto, en ese momento, ni siquiera SEP estaba informada, que estaba cometiéndose un atropello (el cual el 8 de enero a las 7am, apenas no haya clases en el plantel se consumará en una especie de delito, cuya multa es de 400 mil pesos, automáticamente). Cualquier acción había que enfocarla en tres preguntas: ¿Sabe la SEP de esto? ¿Dónde está la Dueña? ¿Por qué se está cerrando así la escuela? Había, aparentemente, una directriz.

2017-12-19 13.57.59Un primer paso, por “naif”, “violento”, con “daño a terceros que ni la deben ni la temen” les parezca era (y funcionó) “cerrar Insurgentes”. Sí, manifestarse afuera de las instalaciones del colegio, en el semáforo de Insurgentes y Antonio Caso por una simple razón: el caos vial, si bien atraería a las autoridades de SSP de inmediato, estas traerían consigo a “enlace gubernamental de la CDMX” ( Y ellos podrían enlazarnos con alguien de SEP) y a los medios de comunicación. Sí, a los reporteros de tráfico y ciudad, a las cámaras cercanas, pues, aquellas “de casa” (las de exalumnos) todavía “no tenían permiso de su medio” para difundir. Y de haberlo tenido, no lo hubieran hecho, como no lo hicieron. Ni lo han hecho. Difícilmente lo harán. Sí, atrás de este lío entre particulares, hablar del cierre del CEU PART, es hablar de Rosario Pérez Verduzco y Hernández, es hablar de la hija de Don Guillermo Pérez Verduzco, es hablar de la familia del Primer Corresponsal de Guerra mexicano. Es sacar a la luz (si se hiciera verdadero periodismo de investigación) las razones de las demandas por las que Rosario y sus socios “tiene que cerrar la escuela” (¿tiene que hacerlo o quiere escapar, salir bien librada, al no tener más activos que le embarguen?). A sabiendas de los inconvenientes, pero lo que podía obtenerse nos plantamos sobre Insurgentes. Sí, el “derecho a la libre manifestación” existe. Sí, estamos hartos de que  digan “los líosos se manifiestan por ahora quién sabe qué”, pero, cuando te dicen “la dueña no me contesta” y “quién sabe si SEP sabe” (a sabiendas de que SEP no sabe), pues hay que avisarle a la dueña que la buscas y por lo menos, que alguien le diga a SEP que algo pasa y que la incluye. O la incluirá. Avisarle de paso (A LA SEP) que, hasta el día de hoy puede “intervenir” y que, a partir del 8 de enero, el lío le va a explotar en las manos y que ella, en tanto instancia, le tendrá que dar solución no sólo a los 80 alumnos matriculados (bueno a 71, porque los de publicidad de plano, sólo quieren sus papeles y ver en qué colegio les revalidan más materias), sino a cerca de 800 egresados con una serie de líos en madeja que van de adeudo de materias a títulos no tramitados o en proceso, sin saber muy claramente si el dinero se quedó en las arcas del colegio o en SEP, si se tramitó o no el título, y una larga, larguísima lista de “preguntas particulares poco frecuentes”.

Y sí. Más se tardó en perder el miedo a que el Metrobús o un cafre nos atropellara a que llegaran la SSP, enlace gubernamental y los medios. Pocos, pero suficientes, para dar el mensaje: Rosario, aparécete en el plantel y SEP, entérate. Y llegaron las opciones, junto con la fuerza pública. Había que negociar una y otra vez con la SSP, con Enlace Gubernamental. No sé cuántas veces hablé con uniformadas y otras tantas con un tal “Antonio Azuul” (sic.), al otro lado de la línea telefónica. Me conminaban a retirar a mis compañeros. Y yo los conminaba a que me dieran otras soluciones, en lugar de “no obstaculizar el tráfico de inocentes” (sic.), porque si no era así, no conminaba a mis compañeros a nada. El colmo fue cuando uno de los azules me dijo: “bueno, si no quiere quitar a sus compañeros, denos dos o tres que podamos retener para que su movimiento, tenga más visibilidad. Nos los llevamos detenidos y al rato los recoge en la Delegación” “Oiga oficial, ¿Y no le pierde?”, le dije: “Ya parece que le voy a  dar mártires, no joda, ¿cómo cree?” Sí que me querían ver la cara de menor de edad. Total que, en menos de una hora, ya nos tenían una “solución”: la SEP recibiría a una comisión. Y, una comisión de cuatro personas, fue hacia las 4pm a SEP. Sí, en 19 de septiembre, día de la cena de la institución. No sin una risa socarrona, les dije, “vayan, pero no los van a recibir. Es el gancho para quitarnos”. Y no me equivoqué. No los recibieron. Y nos quitamos de Insurgentes. Pero los objetivos se lograron: al otro día, el miércoles 20 de diciembre, la dueña, Rosario Pérez Verduzco, sus representantes legales, y Octavio, estarían en el plantel a las 10am. Una comisión (otra) de maestros y alumnos, iría a SEP (en su último día de funciones) a las 9am para exponer el caso y recibir asesoría. Alumnos y exalumnos, estaríamos en el plantel, para quizá, por un lado, escuchar qué pasaba de voz de la Dueña y por el otro, qué posibles salidas teníamos vía SEP.

Una hora de cierre intermitente en Insurgentes y diez notas periodísticas después, sumadas al hashtag #Noalcierreilegaldepart, a una página de FB: Comunidad Part y un grupo cerrado en la misma red social Parteanos/exparteanos empezaban a darnos cierta visibilidad. Sí. Así funciona y así se logra, al menos el primer paso. Ni las notas periodísticas estaban bien redactadas, algunas desinformaban, otras mentían, otras estaban cargadas de más voluntad que de información, pero ayudaron. Así es la realidad de nuestro periodismo, más allá de qué medio lo redacte o quién teclee; sin importar dónde hayas estudiado, “nota es nota, dice el notero y tú solo anota” y lo que importa, es decir. Lo que importa, es el click. Al menos en la actualidad. Y quienes podemos medianamente dimensionar, tenemos claro que, en efecto, click es click. Y la dueña se enteró y apreció. Más a fuerza que de ganas. Para cubrir las apariencias. Para decir, aquí estoy.  (“¿tú crees que yo quiero perder, la escuela que fundó mi padre?”, me dijo con tal tono de voz y mirada de desconsuelo, que faltó medio segundo para que la abrazara y lloraramos juntas. Já). Y la SEP, al menos, también ya se enteró, aun cuando enterarse y asesorar, no implica que oficialmente está enterada y tampoco implica (ni exime) a la escuela del proceso que tendría que haber llevado a cabo. Sí, tendría que haber llevado a cabo. En pasado. Hoy, es tarde. Hoy el CEU PART va tarde. Y llegará tarde. O no llegará. Pero ese es otro tema. Y otro proceso.

2017-12-20 14.21.37Salvo la cita con SEP, que ocurrió en tiempo y forma, Rosario y sus abogados no llegaron tan puntuales, pero llegaron. Era el miércoles 20 de diciembre de 2017. Alguna esperanza, de los más ingenuos principalmente, se aferraba a las paredes, a las puertas. La fila de exalumnos, que había sido magra en días anteriores, sumaba cerca de 50. Manuel y Chiquillo cuidaban la puerta con mayor esmero. Tenían órdenes de, de ser posible, evitar la entrada de más personas, pero sin cerrar la puerta principal. La puerta de la cafetería estaba cerrada. La puerta de Antonio Caso, también. Octavio llegó ese día al plantel, alegando que temía ser retenido (lo temía sí, pero por otros asuntos legales, no por parte de los alumnos, pero su temor era fundado, hasta donde pudimos averiguar). Primero llegaron de SEP los maestros y las noticias, si bien no eran tranquilizadoras, nos daban certeza de la ilegalidad del cierre, entendido éste como unilateral.

El hecho de que SEP no estuviera al tanto del cierre del CEU PART, implica que no se han llevado a cabo los procesos necesarios para salvaguardar correctamente documentación, traslado de alumnos activos a otras instituciones, domicilio legal alterno, liberación de matrícula de exalumnos con adeudo de materias, titulación en proceso de exalumnos y la lista sigue y sigue. El proceso inicial, debió ser a principios de ciclo escolar (Por parte del CEU PART) para que SEP le contestara dos meses después y entonces, conforme a la ley, informar alumnos y exalumnos y entonces generar, en conjunto, un plan de cierre. No sucedió. No va a suceder. “Houston, we have a problem”. A big problem, digo yo; mismo que es del CEU PART con la SEP, aunque incluya alumnos y exalumnos. Es de empresa a gobierno. Sólo hasta el 8 de enero, eso sí, a las 7am, tiene consecuencias. No antes.

Vuelvo como quien vuelve de algún lugar remoto, a la narración del día a día. Contrario al correr de las apuestas, primero llegaron los abogados de Rosario, quienes se atrincheraron en la oficina de Octavio y minutos después apreció Rosario Pérez Verduzco, ataviada, oculta tras las pieles negras de sendo abrigo que la cubría, abrazada a un sobre manila tamaño carta atestado de papeles. Caminóhacia su oficina (que en realidad, aun dice que es de Rolando, el director del colegio por más de 25 años y quien también brilla por su ausencia) rodeada por alumnos y padres de familia que la increpaban. No logró cruzar la puerta, hasta que se comprometió a hablar con sus abogados primero, para después hablar con los presentes, en el auditorio. Transcurrieron cerca de 40 minutos antes de que ello ocurriera.

Ella, Rosario, en su oficina, a puerta cerrada con sus abogados y Octavio; afuera, resguardaban la puerta (y a saber si su salida), Manuel (sí, nuestro Manuel, el conserje, cómplice, cuidador, y demás, quien también se quedará no sólo sin sueldo ni finiquito, sino sin casa, porque vivía en el inmueble) de guarura, la cámara de Fernando Ríos (director del Sistema Informativo que grababa todo, desde el día anterior, sin ser más que testigo y con cámara al hombro nos veía y filmaba sin censura ni mesura), una madre de familia, un exalumno y dos alumnos.  Un piso más abajo, al fondo, en el auditorio, casi 300 personas, rostizándose porque no funciona el aire acondicionado, las ventanas tampoco abren del todo y los micrófonos, tienen un corto, salvo uno. Así que, lo que no se le ocurre a uno, se le ocurre a otro y la desesperación y la rabia aumentaban. En los pasillos, otra cantidad considerable de personas, esperaban.

2017-12-20 13.15.05Me tomo a título personal y en primera persona, el siguiente párrafo, porque, tras lograr medianamente ponernos de acuerdo y ante el temor de que Rosario saliera del inmueble por una puerta alterna, sin vernos, fui yo la que me ofrecí a “subir por ella”, a invitarla a bajar. Y así fue. Subí. Manuel fue el encargado de avisarle que estaba yo en la puerta e informarle que subía en representación de la comunidad que, abajo, necesitaba respuestas. Me permitieron el acceso, casi inmediatamente. Sin problemas ni actitud ríspida, pues ya había yo intervenido, minutos antes, para que dejaran entrar a Rosario a su oficina y me había presentado con ella.

La conversación, tras la presentación oficial, sobre todo ante los abogados que no me conocían fue breve y concisa. Rosario estaba sentada en la silla en la que por años, incluso posterior a mi graduación vi sentado a Rolando. No pude evitar pensar, cuando la vi sentada ahí y dadas las proporciones del mobiliario: “Qué grande te queda esa silla”, para decirme, un segundo después, “pero a Rolando, también”. Rosario, tratando de fijar una sonrisa amigable en el rostro, porque eso sí, fue amable en todo momento, parecía no tener idea de qué pasaba. Sonreía y me miraba. “Es que yo no tenía idea de esto. No sé cómo llegó a los medios”, dijo. “Ah, bueno, a los medios los trajimos nosotros y de eso se trataba, de tu sorpresa, creo que nos subestimaste”. Por favor, continué: “baja y diles qué está pasando. Qué pasó, por qué cierra el PART, qué va a pasar con ellos. Tú en tanto empresa puedes cerrar, el CEU PART, en tanto escuela, no se merece esto. Aquí nos enseñaron, a unos más que a otros, sin duda, a hacer comunidad.” Y a grandes rasgos, le expliqué lo que sabíamos (y agregué lo que yo ya había investigado). Una cosa le dejé clara: eso de “no nos vamos a dejar”, era ingenuo, el PART era privado. El cierre, insistí, era un hecho consumado, pero su responsabilidad era dar la cara. Nadie le iba a aventar jitomates, ni a lincharla, sólo le pedíamos que diera la cara, para saber exactamente qué enfrentábamos. Y, como el refrán no miente y “el que nada sabe, nada teme”, bajó. Salimos de su oficina, en ese orden: yo, Octavio, ella y sus abogados. En el mismo orden, entramos al auditorio. Con ella ahí, las personas que estábamos en el colegio, incluidos administrativos, se sumaron a la reunión.

“El que sabe, no muere como el que no sabe”, dice un refrán cubano. Y yo, en lo personal, creo que después de escuchar a Rosario, pasé del “¿cómo hacemos comunidad?” Al, “¡carajo, vaya fraude millonario que se consumará en total impunidad!”. Entre lo que ya, para el miércoles habíamos investigado, se había dicho en radio pasillo, lo que decía SEP, lo que comentaban administrativos y docentes más cada una de las palabras que salían de la boca de Rosario, el escenario era patético.

Palabras más, palabras menos. El CEU PART tenía que cerrar sus puertas porque la institución estaba en bancarrota. El inmueble donde está la escuela es rentado, no propio, y está con un aseguramiento precautorio, por una demanda previa, misma que ya se perdió en dos instancias anteriores y que ahora espera resolución de amparo. También están aseguradas las cuentas del PART y el logotipo del colegio. Tiene que cerrar, porque no hay garantías de que, en algún día de enero, “desalojen el plantel”. Para evitar que los alumnos vivieran esa experiencia (fíjate qué buenos ellos) decidieron (así solitos, sin avisarle a nadie) cerrar las puertas y no iniciar el siguiente ciclo escolar. Lo hicieron, dijo “para no afectar a la comunidad”.

Fue el principio del caos. Su declaración (misma que pueden encontrar en Facebook, porque se transmitió en vivo y está disponible, sin editar) si bien daba “transparencia” a la situación, por demás obvia, puso al descubierto como “una decisión corporativa” se imponía sobre una comunidad y, en total desconocimiento de los procesos (o a sabiendas de que existían pero con toda intención de no llevarlos a cabo) se estaba cometiendo, primero un fraude, después una serie de violaciones a los derechos humanos, laborales y educativos, amparados en el “debo, no niego; pago, no tengo”. Para Rosario, Octavio y sus abogados, al parecer, el concepto “bancarrota” les da derecho a.

No fue una reunión fácil. Insisto, esa primera y las consecutivas, están disponibles en Facebook. Ahí mismo, nos enteramos que a los docentes y administrativos, en octubre pasado y sin avisarles, les dieron de baja del IMSS. Polo, colaborador de la institución hace más de una década, necesita hemodiálisis cada semana. ¿Qué va hacer ahora? Los docentes y administrativos insisto, no cobraron el último mes de salario. Ese 20 de diciembre, último día para entregar aguinaldo por Ley, nadie lo iba a recibir. Ni hablar de finiquito (según la Ley Federal de trabajo). ¿SEP? La cara de sorpresa de Rosario, cuando le informamos que tenía que haberle avisado a SEP con antelación, era para darle un Óscar.

El colmo: “Le cedían la escuela (sí esa con muchísimos problemas legales) a un comité de profesores y alumnos, para que la rescataran, con los ocho RVOES activos ante SEP pero con deudas y problemas. Así como está.” Aun así, hubo quien creyó que podían mantenerse “mesas de negociación”. La conclusión ese día, fue que, al otro día seguirían negociando, la escuela permanecería abierta, Octavio estaría ahí y Ara no se presentaría más a trabajar (no tenía por qué y ella sí que estaba en su derecho), así que, acababa la comunidad de quedarse “sin Servicios Escolares”. En el PART, si no es Ara o Adriana, ni quien tenga idea de nada. De nada.

2017-12-20 12.40.26El 21 y 22 de diciembre se llevaron a cabo “mesas estudiantiles” ninguna con éxito porque el fondo y origen son los mismos: el cierre ilegal de una institución a Nivel Superior”. Para el 23 de diciembre, ya se tenía una cita con SEDU, donde supuestamente iba recibir a una comisión Miguel Ángel Mancera (lo cual volvió a ser nota, al menos en dos medios), misma reunión que se pasó al 26 de diciembre. Insisto, todo ello con más tripa que información. Con más corazón que cerebro, olfato periodístico y análisis del discurso. ¿Miguel Ángel Mancera va a resolver qué? ¿SEDU puede qué? ¿Qué, qué, qué? Es que hay mucho interés personal, muchas creencias, muchas intenciones, pero muy pocas ganas de ver, de realmente darse cuenta que estamos ante un fraude colectivo. O ante la posibilidad de uno, que puede o no, constituirse el 8 de enero. O el 9 o el 10. Pero pasará.

Sí, es 25 de diciembre. Hoy es Navidad. Sí. En seis días se acaba el año 2017. Sí, no estoy cruda ni en recalentado. Estoy en pijama, tecleando y en seis días, seguramente no cantaré “Yo no olvido al año viejo, porque me ha dejado cosas hermosas”, porque la verdad que ha sido un año que ojalá pudiéramos olvidar, que en lo personal ha tenido grandes momentos, pero en lo social ha sido un año de mierda. Y el 2018 no pinta mucho mejor.

Mañana, 26 de diciembre de 2017, no importa si la SEDU o Mancera prometen cualquier cosa, “prometer no empobrece, cumplir es lo que aniquila”, dice el refrán. Cualquier “promesa” se irá con el viento, porque los procesos en las vías correctas, son determinados y determinantes, tienen ciertos tiempos y movimientos, pasos a seguir. Odiamos los procesos, gustamos por lo rapidito y expedito. Queremos resoluciones a modo. Queremos, en lo particular, casi siempre, una solución que me venga bien a mí. En este caso, la Dueña, o dueños, quieren lo mismo. O algo distinto.

Alumnos, exalumnos, docentes, administrativos del CEU PART, cada uno y en colaboración que necesitan cerrar asuntos pendientes con el CEU PART no pueden permitirse la nostalgia, ni la tristeza, ni el “ya qué”. O sí, pero como una decisión consciente. La nostalgia y tristeza de que el PART cierre, pueden permitírsela nos parezca a algunos o no, quienes tienen todo resuelto con la institución, pasaron en tiempo y forma, se graduaron en tiempo y forma. Ya cada uno de ellos, que ahora se permite la nostalgia y dice “ay qué tristeza” puede o no, voltear a ver que lo que está pasando no es un “cierre” natural, sino un fraude. Pero, también sabemos, que muchos dicen “no es mi asunto, ya se veía venir” o “antes no la quebraron antes”. He oído estos días, más allá del recuerdo nostálgico, la frase:” ¿Voltear a ver a PART?, pues, ¿cuándo me volteó a ver PART a mí? ¿Cuándo PART vio por sus exalumnos? ¿Por sus alumnos? ¿Cuándo?”. Y tienen no poca razón. Y toca reconocerlo: Del PART muchos de nosotros nombramos personas, anécdotas, historias, pero no podemos cerrar los ojos a todo lo otro que sí pasaba, o no pasaba porque precisamente, por ser una escuela de baja matrícula, nos enterábamos de uno u otro modo.

A pesar de lo anterior y casi como párrafo que se contradice a sí mismo, de los casos particulares que han salido a la luz estos días, no tenía yo noticia, ni muchos de nosotros. Demanda tras demanda, violaciones de derechos, uno tras otro, amenazas al alumnado; no, lo que ha pasado los dos últimos años en el CEU PART no traspasó esas puertas, como si no estudiaran ahí aspirantes a periodistas y a publicistas. Más de una persona, escuchó, vio y supo y optó por el silencio. Muchos “lo vieron venir” pero nadie, filtró nada o lo filtró a la fuente equivocada. Hoy, el CEU PART está en un punto de no retorno. Hagamos lo que hagamos, se acabó. La pregunta es ¿se van indemnes? ¿Alumnos y exalumnos, docentes y administrativos, en complejas situaciones, van a quedar en indefensión? Esas son preguntas que cada persona debe (o no debe) hacerse. A título personal. Y actuar en consecuencia.

Quisiera, ya en éstas, dejar claro qué panorama leo que hay, ante un colegio no sólo en bancarrota, sino embargado con personas que claramente no tienen con qué negociar:

  1. Esperar que CEU PART avise a SEP el cierre del CEU PART (Con multa y todo, ese aviso, los obliga a ciertas acciones como declarar un domicilio legal para resguardo de documentación que implica una oficina de Servicios Escolares disponible los siguientes 5 años para resolver situaciones irregulares de alumnos y exalumnos, como titulaciones y adeudo de materias, entre otros) Si esto no sucede el 8 de enero, habrá que asesorarse en SEP, vía DIPES (Dirección de Instituciones Particulares de Educación Superior), adscrita a la DGAIR (Dirección General de Acreditación, Incorporación y Revalidación) y pedir su intervención, apoyo y caminos de solución a título personal y después de múltiples solicitudes a título personal (porque ya nos dijeron que así funciona) , solitas, de tantas que se sumen, acaban en una solución colectiva.
  2. Administrativos y Docentes. Sus salarios caídos y sus finiquitos, deberán tramitarlos de manera individual (y con suerte, al unirse, en colectiva), iniciar demandas correspondientes, ante instancias correspondientes. ¿Qué lograrán? Pues lo que puedan lograr a tiempos de la PFT y Conciliación y Arbitraje, en los tiempos en que ellos se tardan en resolver cada caso. Pero la demanda ex X vs CEU PART o quien resulte responsable. También quienes contaran con IMSS, tendrán que hacer la demanda correspondiente ante el IMSS.
  1. Alumnos con matrícula activa. (Incluye exalumnos que deben materias o que quedaron con un proceso inconcluso de titulación, sobre todo en la vía de Diplomado, porque éste es un proceso de titulación interno sin RVOE) Demanda ante Profeco, demanda en Derechos Humanos e Ingresar caso particular (queja) ante SEP. Si además, pagaron reinscripción (1ero a 9no semestre) y primera mensualidad (y tienen el comprobante de pago) también tendrán que conseguir un abogado y meter una demanda civil o penal (según su caso y lo que recomiende su abogado y de ahí evaluar qué les conviene)
  1. Exalumnos sin titular pero con su certificado validado por SEP. La salida nada sencilla pero la única, es Ceneval. No se espanten cuando les digan que “periodismo” no existe. En efecto, las Reformas a la Ley de educación, cambiaron en 2016 y la carrera de periodismo, sólo pudieron quedársela PART y SEPTIÉN. Hasta 2017, aun permitían titulación “en periodismo”. La convocatoria para 2018, de Ceneval, ya no incluye periodismo, pero sí “Licenciado en Comunicación” va a depender de su carpeta de experiencia si les otorgan la especialidad en periodismo o no. La convocatoria sale el 8 de enero y se entregan papeles entre el 15 y el 19 de enero de 2018 o tendrán que esperar a la siguiente convocatoria (junio-julio, 2018)
  1. Exalumnos sin titular, sin experiencia de mínimo 5 años comprobables, sin certificado validado en su poder, tanto por decidia como porque estaba en trámite (estos últimos, seguro son los menos) yo creo, y lo opino de la manera más personal que pueda leerse, que si un día acabaron la carrera y no volvieron más al CEU PART ni a recoger sus papeles (mínimo control de comprobante de estudios) y han sobrevivido en el mercado laboral, no lo han necesitado, y no les ha servido para nada, no creo la verdad que les preocupe en los siguientes días. Ustedes pueden seguir tan tranquilos por la vida.
  1. Ya el patético caso de no tengo papeles, debo materias, ni me acuerdo cuando salí y no sé si tengo o no los papeles en mi poder, pero “¿no mames, de verdad desapareció, PART? de verdad que no vale la pena ni explicarlo. Espero que sean casos aislados.

Así las cosas, si alumnos, exalumnos, administrativos y docentes, hacemos lo que tenemos qué hacer, con algo de suerte y “justicia expedita” (lo cual es complejo en este país), podremos ir de lo particular a lo general, y por lo menos, complicar la impunidad (que con palancas y buena suerte, quizá logra, “de todos modos”) de Rosario Pérez Verduzco y/o quien resulte responsable. Si no hacemos nada y nos quedamos de brazos cruzados, sólo pensemos que, del mismo modo que hacemos oídos sordos de esto, miramos para otro lado o no hacemos nada, lo hacemos también en tantos casos cotidianos que no transformamos la realidad del país.

Hasta hoy, es un caso entre particulares en la que el Gobierno Federal (que es la instancia adecuada, no la SEDU ni Mancera que va a prometer hasta salvar la escuela, con tal de tener una “grillita que sumar”) es decir la SEP no tiene vela en el entierro (nunca más adhoc la frase) porque NO ESTÁ ENTERADA (aunque sí en alerta, gracias a nosotros, además) , pero que si nosotros no hacemos lo propio, no podrá ayudarnos.

Le sugiero, una vez más a título personalísimo a la Comunidad PART y EXPART que dejemos de gastarnos la pólvora en infiernitos, diría mi abuela y hagamos lo que tenemos que hacer: Denunciar en las instancias correspondientes para exigir desde la legalidad, lo que en tanto prestadores de servicios se comprometieron a darnos. Ni más ni menos. Es nuestro derecho.

NOTA ACLARATORIA PARA BOTS Y OPINADORES

Esta crónica la firmo a título personal. No es un encargo y no está pensada para publicarse en ningún medio de esos que a propios y extraños les da por llamar Medios. Me da igual si un medio la retoma o  no (son 15 cuartillas a renglón seguido, 7746 palabras, así que no lo harán). No tiene fines de lucro. Su salida será por mis redes sociales y mi sitio web (el cual me pago yo, hace muchos años). Si lo van a criticar, descontextualizar, acribillar, adelante, para eso es. Sólo solicito, que no se lo fusilen sin citarme ni lo tomen como palabra sobre piedra… Disculpen la aclaración, pero en estos días de sentimientos y emociones tan incendiados, más vale aclararlo, porque ya me han dicho varias cositas que por prudente me he aguantado. También les pido que, antes de acribillarme, sí por lo menos se tomen la molestia de hacer un mínimo análisis del discurso (¿si cursaron la materia, verdad? ¿la pasaron?) y que no confíen en su “supuesta buena ortografía”; para ello, hay publicaciones especializadas que me han dicho, se llaman diccionarios. Revisen alguno de ellos si tienen alguna duda, con la finalidad de que no pasen por la vergüenza de mandarme correos electrónicos incendiarios, señalándome faltas de ortografía que hablan peor de ustedes que de mí. Van a invertir menos tiempo en revisar el librito ese (o uno on-line) que redactar un mail con faltas de ortografía, que además de molestarme, no me voy a tomar la molestia de responder.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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