Gerardo Ortiz: apologista del Feminicidio

Foto en el Instagram del cantante¡Ay, los medios! ¡Ay, el Estado! ¡Ay, los activismos sacados de la manga y oportunistas! Y sí, lo lamento, también muchas “pseudo-feministas” escribiendo a bote pronto (“porque hay que escribir, porque hay que hacer algo y porque hay que hacerlo ¡ya!, en este instante, total, el discurso atravesado por un lenguaje que nos hemos apropiado, con términos que entendemos entre nosotras, nos va a hacer ver “bien progres” y “al tiro” de lo que ocurre en México y el mundo”, además hay que “aprovechar” que justo ahora está sobre la mesa el tema de Feminicidio para “ir con todo”, es “ahora o nunca”…) Y entonces, no hay a quién irle. Y la reflexión se pierde. Y la problematización se diluye. Y, entonces, El “caso del cantante y su video que ha causado polémica” se desvanece entre cientos de notas que no aportan a la sociedad, ni la transforman, hasta convertirlo en “un caso más”. Y como con el cantante, el país.
¿Quién QUIERE realmente hacer ALGO? ¿Desde dónde quiere? ¿Para qué lo quiere?¿Quieren REALMENTE hacer algo por el degradante, ofensivo, patético video de Gerardo Ortiz, mismo que, por cierto, y debe hacerse visible esto, se grabó con complicidades varias, tanto estatales como empresariales? Pues para empezar, cada que escriban al respecto, NO POSTEEN EL VIDEO. Eso sería un GRAN PRINCIPIO.
01No nos demos baños de pureza y equidad, no nos ostentemos con gran compromiso social por crear una petición “change.org” (que cada vez sirve menos, funciona para “nada y para lo mismo”) porque prohibir el video no “funciona”. En la prohibición no hay cambio, en la denuncia, sí. En asumir responsabilidades, también. Digámonos lo obvio: El video circula porque fomentamos (voluntaria e involuntariamente) que circule y porque hay muchísimos intereses que nos rebasan en lo particular y en lo social.
El canal de YOUTUBE del cantante, al día de hoy (31 de marzo de 2016) tiene 1.520.871 suscriptores. Han visitado el video en cuestión 21.250.086 personas. De éstas, 128,050, han dado un “like” y apenas 25,662 han dado “dislike”. En el mismo video, alojado en VEVO (que es realmente la plataforma que lo sostiene y youtube es sólo un reproductor más, un vehículo más de promoción), la aberración en cuestión, cuenta con 16,999,593 visitas. ¿Entonces? ¿Estamos ayudando o reproduciendo? Él, Gerardo, fuera de realidad, irresponsable, violento…pero ¿y la sociedad? ¿Y las autoridades? ¿Y las empresas? Se llama red de Complicidades. Se llama IMPUNIDAD. Se llama, nos guste o no, cultura. No sé si buena o mala, correcta o incorrecta (estamos arraigados a los binarios, en generar binarios y contraposiciones nos va la vida, continuamente), pero cultura al fin. Esa, la del pueblo, la de la sociedad de a pie, la que no lee a Butler, ni a Arendt, ni va a museos y que a duras, durísimas penas (que no felicidades) “llega a fin de mes” pero tiene Wi-Fi, rockola en la cantina cercana, quizá un servicio de cable con “diablito” (¿y no es lo anterior, otra clase de listado estereotipado? ¿Así es realmente?) Porque ¡claro!, los “pobres, incultos y jodidos” son los que oyen “esa música” y no los “mirreyes” ni los “narco-juniors”, porque ¡claro!, “Los Porky´s” son ficción ¿verdad? Ni qué decir de los jóvenes cantando la canción en “antros”. 
09dic2015No se vayan a sorprender (¡já!) pero, Gerardo Ortiz, tiene mucho más seguidores en Estados Unidos. Su lista de conciertos en dicho país, Palenques, Ferias es largo y le representará más dólares de lo que nosotras/os podamos contar en un día de buena paga. Y el problema sigue sin ser ése, pero también lo es. Dinero. A raudales. La industria del espectáculo en este género en particular, genera miles de millones de dólares. A la gente le gusta. (¡Vaya constructo!) O no. Pero lo consume. O no. Pero le genera morbo. O no. Pero se identifica. O no. “Somos lo que somos”, quienes somos, y muy pocos creemos en que también, “Somos lo hacemos para cambiar lo que somos”, diría Galeano. Y fallamos como especie, dirían Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez.
Quisiera que como sociedad, fuéramos capaces de darnos cuenta de las REDES DE COMPLICIDADES. De la perversión del discurso oficial, venga de donde venga. Surja de donde surja. Pensemos: ¿Ningún ejecutivo de cuenta en Producciones Del Records, Inc., Sony Music, en VEVO, en Youtube, tiene capacidad de análisis, ojos, sensibilidad social? Ninguna persona en el “focus group” se sintió agredida? ¿En las empresas mencionadas, antes de subirlo a las plataformas de internet, ninguna mujer vio el video? ¿En las largas cadenas de creación, producción, post-producción, edición, ningún varón ni ninguna mujer dijo nada? ¿Lo dijeron y “nadie” escuchó? ¿la Secretaría de Gobernación, a través de RTC, no tuvo que emitir un permiso de transmisión? ¿No se dio cuenta antes y Osorio Chong, sí se da cuanta ahora? ¿Y Gobernación, sale a decir hoy, que lo reprueba y no genera un “oficio” de “veto”? La SEGOB no es la CNDH, ellos sí pueden hacer algo más que recomendaciones o reprobar acciones en Rueda de Prensa. ¿O no? Si no es así, mal estamos. Peor de lo que yo creía.
gobzapopanY Sí, El GRAN PROBLEMA es el VIDEO. El DISCURSO VISUAL. Hay que dejarlo claro, Producciones Del Records, Inc., sus creativos, sus guionistas, son los mayores responsables de este producto que incita a la violencia feminicida. Ellos son los creadores de esta apología del Feminicidio. Es a ellos a quienes en primera instancia, les pareció “entretenido” plantear la historia así, contarla así, con el dejo socarrón de satisfacción burlona y de todo el machismo falogocéntrico que una sociedad es capaz de generar con el mensaje clarísimo de “a mí no me dejas, “puta” y si lo haces, te mato. Eres mía, que no se te olvide y como se te olvidó, pus te maté”. Ahí empieza la cadena de equivocaciones. Ahí tiene que empezar el señalamiento: en las empresas que se atreven a pensar que ahí, justo ahí, sus “licencias creativas” no dañan a la sociedad. Y explicarles que sí la dañan. Y actuar en consecuencia. Después, después la lista es larga: Desde el cantante hasta las autoridades federales pasando por las locales, específicamente las zapopanenses, aunque ahora se deslinden.
zapopan3Por qué es tan grave la escenificación, el video, no creo que necesite la más mínima explicación. Si la necesita, el que está mal es usted. No voy a analizar aquí, secuencia por secuencia. Baste decir que la letra de la canción en sí misma es una parrafada anodina en torno a la ruptura amorosa por infidelidad, que tiene una carga de estereotipos particulares, pero que más allá del lugar común, del “hombre ardido”, de su golpe al “Ego” y la denostación de su masculinidad por infidelidad de la mujer, la cosificación, su decepción por no poder mantener a la mujer objeto y una larga lista de etcéteras que están en su corto léxico, no tiene más ni menos carga de estereotipos que las canciones de este específico género musical (Acá la letra: Si me tocas el cuerpo/y te llevas mi alma,/bien sabes lo que siento./ Me ilusionas, me juras/sin algunas perjuras que/ soy yo tu deseo.// Tienes un sabor a mentira/ que seduce mi vida./ Eres tu tan divina,/y me enyerba tu aliento /y el olor de tu cuerpo/tú sabes lo que siento.// Llegas y me elevas al cielo/y me llenas de besos/ y me dices “Te Quiero Corazón”/no sigas con esas mentiras/ que me endulzas la vida/eres tu mi alegría.//Es mejor que me vayas contando/en qué tiempo fuiste?)
Entonces: ¿A quién le toca realmente hacer algo? Al gobierno federal primero, a los medios después, a la sociedad en su conjunto continuamente. Ahora bien, que les quede claro: la apología feminicida va a seguir ahí, con Gerardo Ortiz y los cientos de grupos musicales y solistas que en este género (y en la música en general) denostan, ofenden, agreden a las mujeres. El cantautor mismo, va a seguir ahí, en la industria y si se logra que el video deje de circular, NADIE le prohibirá seguir cantando la canción y la referencia inconsciente seguirá ahí. Ni nadie le prohibirá seguir cantando cientos de canciones con la misma temática. Esta vez, lo único que pasó esta vez, es que su “creatividad”, fue cínica. Como cínica sigue siendo la reproducción de un video apologista del Feminicidio.

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