Nueve días después, a pensar en el después

2017-09-21 09.27.25-1Han pasado 9 días. La sociedad civil está agotada. Necesita dormir. Llorar. Abrazar a los suyos como nunca antes. Nueve días la Cdmx y los estados, desde su sociedad civil, no ha parado. Cada uno ha dado lo que ha podido, con sus recursos, desde sus recursos. Entre el dolor, la solidaridad, la memoria de la desgracia, la desgracia misma, la culpa, el desasosiego, la tristeza. Miles de personas han movilizado miles de recursos materiales y víveres para ayudar. Las cifras, si nos detenemos son “estratosféricas”. Miles de toneladas, cientos de camiones, miles de personas. Cadenas humanas, manos. Motociclistas, ciclistas, comedores comunitarios, voluntarios. La sociedad civil para la sociedad civil.
Hoy, 9 días después, el abuso de las autoridades es explícito. Su discurso cínico. Su inoperancia y corrupción además de deleznable, está exhibida y a flor de piel. El sismo hizo lo propio, pero la corrupción nos destruyó y nos continua destruyendo como país. La solidadaridad nos unió en el dolor pero el oportunismo y la carroñería nos enojó. Y sí, el enojo también duele. Duele más.
Peor aún hay un doble timo apenas perceptible: la desgracia de pérdida de hogares y familiares, los miles de damnificados en el 85 fue mucho mayor. El gobierno está esperando a ver cuántas malas jugadas nos cobra la propia memoria, pues esta vez (afortunadamente) el daño es mucho menor, pero estructural en otro sentido. Eso es preocupante y, todavía no podemos verlo. Pero lo veremos. Y la furia se acrecentará.
2017-09-20 19.08.47La otra pobreza, la cotidiana. La otra carencia, la de fondo. El otro oportunismo, que es el de siempre pero ahora, en estos momentos, “se nota”. El “llevar agua a la propia milpita o al molino”, como dice el refrán, dé donde dé. También eso somos. La falta de sostén comunitario, a los días, vuelve a exhibirse. Del anonimato al protagonismo. Del abrazo al robo. De la exhibición a la mezquindad. Porque los robos, el buscar bajo los escombros para hurtar, el “ver qué me puedo llevar” habla de otra pobreza, de otras necesidades, que ya estaban ahí antes del sismo. Pero que pasamos de largo.
Sugiero que hagamos una pausa. Para nosotros que estamos, si no bien, de pie y para ellos que necesitarán nuestra voz recuperada. Pero sobre todo, nuestro corazón. Dolor, furia, depresión.
Ha sido un esfuerzo conjunto de miles. No lo echemos a perder. Ha sido el dolor de muchos. Abracémonos, reconociéndolo.
Vienen tiempos de verborrea política. Se nos acabarán las personas a quiénes buscar. La posibilidad de vida. La posibilidad, si no, de sus cuerpos. Removerán los escombros de piedra pero no los del corazón de la nación. Poco a poco, casi sin que lo notemos, los edificios acordonados dejarán de estarlo. Revisados o no. Legal o ilegalmente. Porque será, para las autoridades, “prioritario mostrar normalidad”. El antes de sobre el aquí nada pasó y si pasó, pues ya nadie se acordó. Porque el acordonamiento es una alerta. A la ciudadanía. Al gobierno. La “ayuda emergente” es la única ayuda que muchas comunidades recibirán, si no estamos al pendiente, descansados, con la cabeza y el corazón listos para escucharles.
Necesitamos hacer una pausa.
Hay millones de víveres “perdidos”. Centro de acopio que empiezan a desmantelarse. Otros que se empeñan a seguir abiertos pero sin ayuda ni de la ciudadanía ni del gobierno. Y eso en unos días, también va a ser un drama. Vamos a pasar de centro de Acopio a “acaparamiento involuntario”, sin darnos cuenta, porque no vamos a tener como moverlo. Y acabaremos dándolo al DIF. Si no descansamos. Así que, descansemos.
Cientos de anécdotas de personas que de traslado a traslado, ayudando, perdieron la vida, sus vehículos, la esperanza. Hay cientos de anécdotas que documentar y darle seguimiento. Con conciencia, con investigación, sin el botepronto del dolor.
Hay miles de millones de pesos donados por países, instituciones, arti22049970_10155697228303180_3405459397670227485_nstas, deportistas, que van a entregarlo directo al Estado.
Hay cuerpos que encontrar. Hay un cuerpo social que limpiar, cuidar y proteger.
Hay por lo menos cientos de desaparecidos, incluidos brigadistas y jóvenes que, con el afán de ayudar, hoy no sabemos dónde están.
Hay hospitales que visitar, listas que cotejar, niños que abrazar.
La sociedad civil se ha organizado y hoy 9 días después, hay brigadas para “casi todo” menos para abrazarnos.
Necesitamos hacer una pausa.
Porque también es nuestro derecho ahora exigir. Exigir que se siga con la ayuda, la cadena humana, pero a los gobiernos locales y federales. la catástrofe está en otro lugar, el oportunismo, también. Mercenarios del dolor, ahora, las autoridades, nos siguen exigiendo, lonas, madera, carretillas. ¿La sociedad civil de dónde va a sacar aquello? ¿Cuánto es el salario de una persona de la clase media? ¿Uno, con sus recursos le va a comprar materiales de construcción a las Empresas que con una sola orden, sí Orden del gobierno debiera entregarlo y el propio Gobierno PAGARLO (o negociarlo como donativo, en eso se pintan solos, para deducirles impuestos a las Empresas).
Hoy, hay brigadas de “lavandería solidaria” por ejemplo. Y nos volcamos a ayudar, cómo de qué no. ¿Cuando llegue el recibo de luz, por las horas extras de lavadora prendida, la CFE va a hacer descuento en el recibo bimestral? ¿Con qué lo vamos a pagar?
El Estado, el Gobierno, local y federal, a quienes tuvimos la fortuna de salir ilesos, nos está mermando los recursos con los que disponemos. NO LO PERMITAMOS.
Ayudemos, pero EXIJAMOS que el GOBIERNO OPERE.
El gobierno tan tranquilo recibiendo las “ganancias” de una catástrofe que se agudizó por su CORRUPCIÓN.
Es momento de pasar a la otra ayuda. La de mediano y largo plazo. LA EXIGIBILIDAD DE OPERAR CON CONTUNDENCIA Y TRANSPARENCIA DE LOS GOBIERNOS LOCAL Y FEDERAL.
Hay que hacer una pausa. Para reconstruirnos. Los otros. Para poder abrazar a quienes perdieron todo, principalmente familiares.
Ahora necesitamos de otras cadenas humanas. Las del mediano plazo.
Pasados los #9díasdeluto empiezan a salir las historias que no quisierámos oír. Y entonces, llega la frustración.
Sugiero que hagamos una pausa. Pasemos de la intervención en crisis a la ayuda a mediano y largo plazo.
21767985_1134672669998466_5499966785610213060_nVOLTEEMOS A VER AL GOBIERNO Y A EXIGIRLE.
Démonos cuenta que a aún cuando estemos de pie, estamos lastimados, dolidos, necesitados de una comida caliente, una copa de vino, un vaso con agua, un sueño reparador. Cansados, estorbamos. Descansados, vemos.
Volver a la rutina, no es volver a la normalidad.
Activarnos es encargarnos de nosotros mismos, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestras necesidades. Como persona, como colectivo, como país.
Descansemos la mirada para dejar de ver y empezar a observar.
Hoy, seguirle exigiendo a la sociedad civil, lo que ya no puede dar, es también una forma de mantener un dolor colectivo, es exprimirnos la culpa y la responsabilidad por “nuestros hermanos y hermanas”.
“¡Hagamos lo imposible, sí, pero hasta donde nos es posible!”
La diferencia entre sociedad civil y compromiso ciudadano o construcción de ciudadanía, es ahora voltear la mirada a los temas importantes.
Tenemos dos casos “emblemáticos” (odio el término pero aplica): Colegio Rébsamen y Chimalpopoca. Específicamente en estos dos casos se necesitarán “brigadas” SERIAS de investigadores y expertos en cada área para desentrañar, si no la verdad, lo más cercano a ella de lo que ocurrió en realidad.
22007452_1134672666665133_3122318066046299517_nCada edificio dañado en Roma, Condesa y Del Valle tuvo una “razón de ser” más allá de la falla geológica (la falla geológica y construcción sobre un lago, es un primer paso, pero eso es lo fácil)
Xochimilco, San Gregorio, Santa Ros Xochiac, son comunidades que merecen también “brigadas” de investigadores coordinados que vayan más allá del anécdota inmediato.
Tendemos a la inmediatez más que a los procesos.
Puebla, Morelos, Oaxaca, Chiapas, con decenas de comunidades danmificadas. Otras brigadas.
Hagamos una pausa. Dejemos de apostar por la emergencia: de víveres, de ropa, de necesidades inmediatas.
Pasemos de sociedad civil a ciudadanía.
Pasemos de dar vivienda emergente, a vivienda sólida.
Ayudémonos para ayudar.
Sugiero que hagamos una pausa.
Para poder pensar.
Con dignidad pausemos, para ayudar en dignidad
Dignidad por dignidad.
Sugiero que hagamos una pausa.
Yo, al menos, la necesito. Para poder seguir.

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