Raquel Castro: Un beso por algo más que el futuro inmediato

PortadaEl  primer párrafo de la contraportada de Un beso en tu futuro (Alfaguara, 2017) a la letra, dice: “Nancy ha recibido un augurio: hay un beso en su futuro, y está inquieta porque Jonathan su mejor amigo desde niños, ha dejado de ser el chico raro y un poco tonto de la infancia. Tiene que aceptar que se ha convertido en un galán muy simpático y … sí, se ha enamorado de él. Ahora tiene delante un futuro en el que no sabe si creer y un secreto en su presente que no se atreve a revelar a nadie”…

Si así de sencilla fuera la historia que narra Raquel Castro (CDMX,1976) tal vez, podríamos adivinar lo que pasará, para bien y para mal. Gratamente no es así, en la historia aparentemente lineal, en la sencillez del lenguaje, dentro de una trama sin tapujos, se esconde mucho más que un primer beso, es la adolescencia misma, apalabrada. Para encontrarnos en ella, para reconocernos, para pensarnos desde la adultez; también y desde luego, para acompañar el tránsito de esta etapa con nuestros jóvenes cercanos.

También autora de Ojos llenos de sombra, novela con la que se hizo acreedora al Premio Gran Angular 2012, y números relatos y cuentos en diversas compilaciones y antologías, Raquel ha ido construyendo un universo narrativo sin pretensiones ni rebuscamientos que provoca en el lector una fascinación peculiar por sus personajes más que por la historia en la que se encuentren o los conflictos con los que se enfrenten. Así, cual sea el desenlace de la historia en la que se encuentran, las y los involucrados se transforman más allá del instante o el presente histórico desde el que se les construye.

En el caso específico de esta historia, Nancy, la protagonista, no sólo lidiará con el vaticinio que le da título al libro “habrá un beso en tu futuro” sino que, mientras éste ocurre –o no- se encontrará dentro de ese lapso entre el deseo y la espera que da pie, invariablemente a que la vida, por sí misma, transcurra. Es ahí donde la historia se construye, es ahí donde su ser deviene en existir. A pesar de su incipiente adolescencia.

¿Y entonces? El registro narrativo se amplía. La peculiaridad va también deviniendo en transición de narrativas, de experiencias, hasta concebirse la distinción y con ello la diferenciación. Conforme la historia avanza, no sólo es importante si Nancy logra ese primer beso, si no, cómo es que éste será, con quién será. ¿Su deseo le será negado? ¿Se lo saboteará? ¿La vida le tenderá una trampa? Quizá ella no es lo suficientemente atractiva. Quizá no sabe hacerlo. Quizá huye. ¿Qué es ser bonita? ¿atractiva?

Bienvenida la extrañeza que trae consigo dudas. El tono de voz. O el misterio de una frase. O persona. Porque aparecerá, en esa historia aparentemente lineal y sin complicaciones Ara. Ella será el factor que irrumpe, que detona. Mario, también. Y es que, dentro de las historias encantadoras, también hay un miedo a dar palos de ciego entre lo obvio y lo que imaginario de nosotros mismos. Porque en lo simple, en lo cotidiano, es en donde surgen las interrogantes en torno a nosotros, a los otros. ¿Cómo nos sentimos? ¿Cómo somos? ¿Quiénes somos, dónde estamos, qué queremos? ¿A quién le entregamos nuestros afectos y por qué?

Raquel Castro. Junio 2017

Raquel Castro. Junio 2017

¿Quién te crees que eres y quién crees que eres? Diferenciar las respuestas, es diferenciarte. Construirte y reconstruirte. El juego entre la relación con los otros. Un juego de obviedades – y crueldades-  que, en la relatividad de actos, van tumbando, poco a poco, los constructos sociales. Y esas frases de otros, repetidas de generación en generación que a Nancy les llegan a los oídos se contraponen con las experiencias que ella empieza a vivir, para toparse con sus propias preguntas.

El subtexto de Un beso en tu futuro es así, lo que vale la pena descubrir. La trangresión. La estereotipización. La categorización y el determinismo que como madres y padres de familia transmitimos y que a su vez, las y los jóvenes repiten, a veces, hasta hacerlos condición sine qua non, es aquello en lo que habríamos detenernos en la lectura, tanto los jóvenes lectores como la familia y, desde ahí, colaborar a la transición de una adolescencia menos dolorosa y más transformadora.

Ahora bien, para que vean y escuchen a Raquel, aquí les dejo la entrevista que sostuve con ella, a propósito de, precisamente, Un beso en tu futuro.

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