Si tu conejit@ tampoco puede dormir…

Conejito y almohada     He aprendido a sorprenderme con ciertas lecturas, principalmente en lo que a literatura infantil se refiere. De aquellos años en los que yo era una niña (más de tres décadas) al día de hoy, la industria editorial en general y este género en particular, ha dado no sólo un giro sino que se ha con
vertido en un torbellino. Las opciones que tienen cabezas de familia e infantes son un caleidoscopio de gustos, intereses y valores adhoc a la diversidad social y ello, no sólo me congratula sino que lo aplaudo.

Así hoy día encontramos en las librerías, en la red, en cada catálogo editorial una posibilidad. Los caminos a recorrer, son tan variados y variables, como las motivaciones propias de autores y sellos. Caminar entonces, entre estantes y letras, entre autores y anécdotas, cada vez es más enriquecedor, desde luego, si no se pierde un mínimo punto de análisis.

Precisamente en el análisis, me perdí estos días. Hace un par de semanas, mientras comía con una amiga, charlábamos sobre el sueño de las crías. ¿M dormía bien? Es que J., duerme fatal. A donde nos llevó la conversación no es importante, pues aquella, como toda reunión, en algún momento llegó a su fin, no así la reflexión en torno al dormir de las criaturas.

El conejito que quiere dormirse. Alfaguara 2016

El conejito que quiere dormirse. Alfaguara 2016

Cierto es que M., no duerme tan bien. Mientras exista una canción más que bailar, un libro qué leer, un balón que patear o sea posible negociar cinco minutitos más en la regadera para jugar y nadar con sus pececitos, la hora de irse a la cama, puede postergarse de cinco en cinco minutos por un par de horas más, hasta trastocar cualquier límite y rozar, incluso, la desesperación. En esas estaba, en el cuestionamiento de los límites en casa, el rigor en los horarios, en la búsqueda de mecanismos amorosos para conciliar el sueño, cuando llegó a mis manos “El conejito que quiere dormirse” (Alfaguara 2015) de Carl Johan Forssén Ehrlin, un best-seller infantil que ha dado la vuelta al mundo ya, en varios idiomas.

Tras quitarle el retractado al libro y admirar su factura (obsesiones de una) leí atentamente la primera frase que ostenta la portada: “Un nuevo método para ayudar a los niños a dormir”. ‘Seguro, ajá’, me dije incrédula. Revisé entonces los interiores con detalle, las recomendaciones del autor en la primera página y lo leí (eran las cuatro de la tarde) sin hacer caso a los consejos del autor. El libro es muy breve, lo leí como una historia sencilla de las que continuamente le leo a M. ´¡Qué lindo!´, me dije: ¿Funcionará? bastaba hacer la prueba esa misma noche.

M. tiene lo suyo. Le gusta ver las ilustraciones, pasar las hojas y él inventar la historia. También le gusta, a veces, que quien le lee, sostenga el libro para dedicarse a mirar las ilustraciones y a escuchar la historia. Esta vez, no fue la excepción. Aun cuando el libro está dirigido a infantes mayores de cuatro o cinco años, me dije, si el método tiene la finalidad de inducir al sueño, no tendría por qué no funcionar con M.

Empecé a contarle la historia. Él tomó el libro entre sus manos y contó su historia. Se familiarizó con el libro, lo hojeó, narró su versión de la historia en no menos de tres minutos y me pidió que le leyera otro cuento pero, se quedó ya en cama, arropado. Su lectura elegida, sucedió un poco entre juegos e inventos, como es común sin embargo, sucedió: “Me lees otra vez el del conejito, ya me quiero dormir.” Y volvimos, entonces, a la lectura inicial.

Fui escéptica. Creí que sería un libro más. Esta vez, seguí las recomendaciones del autor al pie de la letra. Sin misterios, sin magia: Carl Johan sabe lo que hace, estudió psicología, liderazgo, actuación. El gran “secreto” de El conejito que quiere dormirse, radica en el juego de palabras, la entonación de quien dirija la lectura y la estructura del cuento, la cual, tiene una suerte de “interactividad” al, en momentos clave, hacer al niño parte de la historia como un personaje más.

El conejito que quiere dormirse, Alfaguara 2016.

El conejito que quiere dormirse, Alfaguara 2016.

Carlitos el conejito y su mamá, recorrerán el camino al sueño de la mano del infante con dificultad para conciliar el sueño, y juntos irán al encuentro del Tío Bostezo. En su camino, charlarán con elCaracol Dormilón y el Búho de los Ojos Adormilados. ¿Simple, no?

Pues sí. Simple, eficaz y delicioso, más aún cuando se ha fomentado en casa el gusto por la lectura. Por las historias antes de dormir. M. para sorpresa mía, concilió el sueño, la primera noche que se lo leí, unos minutos después de concluir la lectura y, aunque este espacio no es confesionario, no está de más que, a quien le costaba mantener los ojos abiertos, para seguir leyendo, era a mí. Apenas M. se durmió, apagué la luz e hice lo propio.

Creo que, si con M. probadamente funciona, le diré a mi amiga que se lo compre a J. y haga el experimento. También a cuantos me pregunten de algún libro para que sus infantes concilien el sueño. A veces, así sucede con ciertas lecturas, no necesitan ser magistrales sino funcionales, educativas, prácticas. Y este libro lo es.

El conejito que quiere dormirse, cuenta también con versión en audiolibro, para quien lo prefiera. Yo, en lo personal, disfruto muchísimo el momento de lectura con M. así que prefiero el impreso. Yo que ustedes, incluso si son adultos, les invitaría a hacer el ejercicio, sólo como divertimento, verán que duermen, más que como lirones, como conejos.

***

Si quieres buscar más libros infantiles de Alfaguara: RHM Infantil. Me gusta leer, México.

Si quieres saber más del autor: Sitio web del autor. En inglés

Si quieres comprar el libro en versión digital:Link a Amazon.com

Si quieres el audiolibro:Audiolibros RHM

Deja un comentario